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Maravillosas clases de yoga en un entorno en la naturaleza en medio del bosque.
Después de probar varias escuelas de la isla me parece la mejor por su enfoque y por el entorno mágico, las clases suelen terminar con el atardecer en la montaña, siempre son sorprendentes porque cada vez la secuencia tiene posturas nuevas.
Me encanta la profesora porque suele empezar con una meditación que suele ir basada en base a un estilo único y personal ‘el punto can pal’ que me he ayudado mucho para canalizar mi energía y aprender a gestionar mejor mis emociones del día a día.
Las asanas suelen ser de estilo hatha, pero siempre son diferentes, no hay dos clases iguales, en otros sitios a los que fui a hacer clases, las secuencias se me hacen más repetitivas y aburridas,
Además, al final de la clase añade alguna postura de yin que me ayudan a relajarme para terminar y también me movilizan bastante las emociones antes de canalizarlo en la meditación final.
El entorno en el que realiza sus clases es mágico, en medio de la naturaleza del bosque, rodeado de silencio y del sonido del viento y de los pájaros a la hora del atardecer.
Destacan de sus meditaciones que emplea un método único que me ha ayudado en situaciones estresantes de mi vida diaria.